martes, 31 de mayo de 2011

¡Los microorganismos también hablan! (hay que escucharlos con atención)



Y también, a veces, exprimirlos un poco para que nos hablen al oído.

Los microorganismos (bacterias, hongos, microalgas) que parece que sólo existen, también se comunican. Se comunican utilizando la química como lenguaje.

De hecho todos los organismos se comunican y se defienden y no nos detenemos a pensar en eso. Una baya que sabe horrible te está gritando "No me comaaaasss", igual que un fruto que te enfermará y te hará vomitar el resto de la tarde. Las serpientes te dicen "No me toques, no te me acerqueeees" y el precio que se paga por no escuchar (o no saber) es doloroso. Así la naturaleza está dotada de malos (y buenos) sabores, de venenos, de sustancias urticantes. Pero no todo es malo en el mundo. Los organismos también utilizan sus armas químicas para alimentarse o para alejar a la competencia. Y muchos de estas sustancias han probado tener utilidad para el hombre, como los antibióticos de origen fungal y bacteriano, que en realidad los hongos y bacterias no producen para nosotros, sino para defenderse de otros. Así la penicilina es producida por un hongo del género Penicillium y la usa para defender su territorio de las bacterias. Nosotros hemos usado esa ventaja también para defendernos de ellas.

Las armas químicas son interesantes y muy, pero muy diversas. ¡Conozcámoslas! Y así, la próxima vez que los abusadores te quiten el sándwich en el recreo y no les puedas pegar porque eres pequeño, usa un arma química: ponle habanero. ¡Así estarás usando los productos naturales a tu favor!

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